Semana Femenina nació de una pregunta sencilla: ¿por qué es tan difícil encontrar una opinión sobre belleza que no esté condicionada por quien paga la factura? La mayoría de las recomendaciones que circulan proceden de acuerdos comerciales, canjes de producto o campañas pagadas, y rara vez se explica eso con claridad. Nosotras trabajamos de otra manera.

Cada producto que aparece en nuestras páginas se compra de forma anónima en tiendas físicas u online, con dinero de la propia revista. No aceptamos muestras gratuitas de las marcas ni acuerdos de colocación pagada, y ninguna casa comercial tiene acceso previo a nuestros resultados. Las pruebas comparativas se diseñan antes de saber qué productos se van a incluir, precisamente para que el criterio no se doble a última hora. Cuando un resultado nos parece dudoso, lo repetimos antes de publicarlo.

Esta independencia tiene un coste: no siempre podemos abarcar todo lo que sale al mercado, y a veces tardamos más de lo que nos gustaría en publicar una prueba. Preferimos eso a publicar deprisa y mal.

El comité que revisa nuestro trabajo

Antes de publicarse, cada prueba pasa por un comité asesor externo formado por profesionales con experiencia clínica en dermatología y en investigación del envejecimiento cutáneo. Este comité no participa en la compra ni en la selección de productos, y su función es exclusivamente técnica: revisa que la metodología sea sólida, que las conclusiones se sostengan con los datos obtenidos y que el lenguaje empleado sea preciso desde el punto de vista médico. Ninguno de sus miembros mantiene relación comercial con las marcas evaluadas, y su firma de conformidad se añade al final de cada informe extenso, sin que ello implique respaldo a producto alguno.

Cómo contactar con la redacción

Si detectáis un error, una fecha equivocada o un dato que ha quedado desactualizado, escribidnos y lo revisamos con calma antes de corregirlo. También agradecemos sugerencias sobre categorías de producto que os gustaría ver comparadas próximamente. Podéis escribirnos a través del formulario de contacto de esta misma web; leemos cada mensaje, aunque no siempre podamos responder de forma individual.